Huancavelica cuenta con una variada gama de atractivos turísticos.
La belleza de los escenarios naturales constituye el marco
ideal para resaltar las numerosas huellas dejadas por un rico pasado
histórico. El departamento tiene numerosos lugares de interés
además de un gran potencial para la práctica de deportes de aventura, observación de naturaleza, fotografía, intercambio cultural,
¡y mucho más!
La Región de Huancavelica se sitúa en la Sierra Central del Perú, en plena zona andina. Huancavelica es la ciudad capital del departamento con una altitud de 3676 msnm; Su clima es frígido y seco, presenta una de las geografías más accidentadas y espectaculares del país.
Hace 7.000 años, la Región de Huancavelica fue poblada por cazadores, pescadores y recolectores que con el tiempo se asentaron en lugares de mayor abundancia, donde experimentaron los primeros cultivos.
Posteriormente la cultura Huari, de origen ayacuchano expandió sus dominios hasta ésta región dominando así buena parte de este territorio andino.
Tras la caída de los Huari y la unión de varias confederaciones locales como los Anqaras, Los Chocorvos, Los Tayacaccas y otros surgió la gran confederación Chanca, el cual se convirtió en uno de los reinos más fuertes de la época, manteniendo una fuerte resistencia ante el ejército Inca.
En el siglo XVI tras hallarse las minas de mercurio, se funda Huancavelica un 4 de agosto del año 1571 por la Real Orden del Virrey Don Francisco de Toledo, bajo el nombre de Villa Rica de Oropesa. Tal denominación se debió a la extracción de mercurio, mineral de vital importancia para la amalgamación de la plata. En esa época Huancavelica fue uno de los centros mineros más importantes de América, considerada la segunda en importancia después de las minas de plata de Potosí Bolivia. Tal fue su grandeza que el virrey don Toledo de la Croix la calificó como “La Maravilla mas grande del Mundo”.
Ya en el siglo XX, Huancavelica enfrentó junto a los departamentos del llamado trapecio andino (Apurímac y Ayacucho) una profunda crisis social que se agravó por las intensas sequías e inundaciones.
En la década del ochenta, la violencia terrorista también azotó el departamento, hundiéndola en la miseria y propiciando la masiva migración de sus pobladores hacia la costa.
La Mina de Santa Bárbara está en vía de ser reconocida como patrimonio cultural de la Humanidad.